Cuando hablamos de otras vidas, en realidad debemos referirnos a otras líneas temporales en las que transcurre la experiencia del Alma.
Necesitamos enfatizar y entender el hecho de que para el Alma el tiempo no existe, solo cuando estamos “ocupando” un cuerpo físico experimentamos la ilusión de un tiempo pasado, presente y futuro.
No son vidas pasadas, ni vidas sucesivas, ni vidas en el futuro. Es una sola vivencia de experimentación en diferentes líneas de expresión en la materia.
Una sola Consciencia que “Es” en el plano atemporal y se manifiesta en momentos sincrónicos en el plano físico.
Para la manifestación en este plano se provee de un cuerpo material, un cuerpo emocional y un cuerpo mental.
Cuando esa Consciencia experimenta situaciones que no es capaz de asimilar, resolver o concluir, una parte de su energía/información queda “atrapada” en ellas. Atrapada en ese instante que se convierte en un eterno presente.
En consecuencia, no es en realidad una técnica regresiva, no hay regresión ni viaje en el tiempo, sino un estado especial de atención y focalización de la Consciencia allí donde es necesario retomar la situación para liberar esa parte de la energía del Alma y retornarla a su esencia.
Partimos siempre de uno o varios síntomas que están entorpeciendo nuestro fluir con la Vida, con energía, amor, salud, abundancia, placer. Aquellos suelen ser el motor que nos impulsa a tomar una sesión de Terapia de Vidas Pasadas.
Poniendo el foco en lo que entorpece ahora el bienestar del consultante, vamos a acompañarle allí donde su Consciencia necesite conectar para ayudarle a recuperar energía atrapada que le permita ir restituyendo ese fluir con la Vida.
De este modo podemos observar cómo dicha energía puede encontrarse en experiencias de otras líneas temporales: vidas pasadas, en las que el relato vivencial puede ser de lo mas variado y sorprendente en cada individuo.

Vemos como en unas ocasiones puedo experimentarme como víctima, en otras como perpetrador y como compenso en esta vida acontecimientos no resueltos de varias otras.
Como comparto vivencias con las mismas Almas o grupos de Almas: mi madre pudo ser mi esposa, mi hijo mi amiga, mi hermano mi enemigo o mi amante, mi padre mi abusador o héroe, compañeros de trabajo soldados del mismo batallón…
La diversidad en la manifestación es heterogénea y polifacética tanto como la capacidad de exprimir al máximo la experimentación del Alma como un Ser Humano.
O por ejemplo observamos que muchas de las sensaciones que se experimentan en la vida intrauterina conectan directamente con las sensaciones experimentadas en una muerte traumática en otra vivencia en otro cuerpo.

En ocasiones el consultante puede manifestar como el cordón umbilical enrolla su cuello al igual que lo hace la soga que en ese mismo instante atemporal está ahorcándolo y produciéndole la muerte en otro cuerpo físico. Así inicia sus comienzos en esta vida con el mismo dolor atrapado en la sensación de injusticia, impotencia, indefensión y desvalorización que están envolviendo a su Alma en el momento de sufrir la ejecución.
En el momento de la concepción y en la vida intrauterina gestamos y tomamos muchas decisiones fundamentales que van a influir en la percepción que tenemos de nosotros mismos, nuestra valía personal, la relación con los otros, con el mundo, nuestra evolución y desarrollo como personas. Estas decisiones se convierten en mandatos inconscientes que nos llevan a hacer las cosas de modos que no encajan con la esencia que vinimos a manifestar en este plano o que nos impiden hacer lo que teníamos como misión o proyecto de nuestro Ser/Alma/Consciencia.
Cómo se produce el acontecimiento primordial, el nacimiento, es también un momento clave, muy importante, al que a través de la Terapia de Vidas Pasadas acompañamos al consultante a explorar.
Los nacimientos prematuros o traumáticos, la estancia en incubadora, el uso de fórceps, cesáreas, especialmente cuando la madre es anestesiada por completo, rechazo por no ser del sexo deseado por los padres, etc.
Los comentarios de los médicos, enfermeros y auxiliares o de las personas y familiares que estaban presentes en ese momento, a los que en ocasiones también se accede.
Todo ello que configura nuestra llegada a este mundo graba en nosotros un impresión que condiciona igualmente el resto de nuestra vida.
Un ejemplo de ello es lo que se denomina “el movimiento amoroso interrumpido”. La estancia en la incubadora genera – en función del tiempo y modo en el que se produce- lo que se denomina “el movimiento interrumpido”. Este se produce por una separación con la madre, que es la primera persona con la que establecemos vínculo afectivo. Al niño le va a acompañar entonces una sensación de inseguridad y entrará en un movimiento interno circular de acercarse y alejarse de ella, anhelándola y evitándola, sin llegar nunca a acercarse en intimidad, confianza y entrega a su madre. Este hecho le llevará habitualmente a aferrarse a la desconfianza, y probablemente se tornará autosuficiente o dependiente. De adulto puede repetir este patrón en sus relaciones, incluída la relación de pareja.
Además, es muy habitual que la Consciencia en las sesiones de Terapia de Vidas pasadas nos lleve a conectar con nuestra infancia, con las posibles sensaciones de abandono, de soledad, de sentir que no pertenezco o no me reconozco como parte de mi familia de origen, sensaciones que incluso me llevaron a pensar si había sido adoptado.
Vuelvo a percibir la desconexión emocional de mis padres hacia mí y de mí hacia ellos, experimento de nuevo el sufrimiento en el maltrato psicológico, físico o el trauma del abuso.
Y descubrimos que esos acontecimientos y sobre todo las sensaciones tienen en gran parte de su origen, las relaciones traumáticas y el dolor atrapado en otras líneas temporales.

Otras vidas en las que por ejemplo mi madre ha podido ser mi torturador, mi padre mi carcelero, mis hermanos los compañeros de martirio…
O yo he ejecutado esas mismas conductas o similares para sus Almas.
En esta nueva experiencia todas las Almas intentan compensar, restaurando y devolviéndose energía, los desbalances y atrapamientos que vamos generando en el aprendizaje del Amor Incondicional y evolución del Ser Humano como especie.
La Terapia de Vidas Pasadas es un aliada en la recuperación de la energía del Alma atrapada y en la ampliación tras ello de la Consciencia disponible para el fluir y experimentarse en la Vida.



