La Culpa como manipulación ritual en la Iglesia Católica y la glándula Timo


Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa

¿Os suena?

Es una de las oraciones cristianas del catecismo católico, el Yo confieso, que en mis tiempos nos enseñaban en la escuela, en la clase de religión.

Desde muy pequeña recuerdo asistir al rito de la misa y ver como lo hacían. Así aprendí a golpear mi pecho acompañando el gesto con esas palabras.

Ritual, aparentemente sencillo e inocente que nos vinculaba y hacía sentir más católicos y “buenos” y pertenecer al grupo.

Con el paso de los años he comprendido y estudiado que el golpeteo en el pecho, se corresponde en realidad con la zona de activación de la Glándula Timo.

Esta glándula es un elemento biológico fundamental en el sistema inmunológico.  Y su salud es totalmente dependiente de nuestras emociones, de nuestro estado de ánimo.

Es un receptor de estrés altamente sensible que supedita su bienestar a las emociones positivas o negativas que percibe que está experimentando la persona.

Y se localiza en el centro del pecho, protegida por el esternón, en ese punto al que nos llevamos la mano cuando nos referimos a nosotros mismos.

Esa zona, corresponde al 4º Chakra: Anahata, el que se conoce comúnmente como el Chakra del Corazón.

Es el Vórtice energético central del sistema de los 7. Es el que media entre el mundo del espíritu y el mundo de la materia.

Relacionado con el perdón y la compasión: el amor incondicional a través del cual aceptamos que los demás lo hacen lo mejor posible. Y  empezamos a desarrollar una auténtica aceptación del Ser.

Simbólicamente expresa y se relaciona con la expansión.

Si está bloqueado, hay miedo a sentirnos rechazados, nos sentimos indignos de recibir amor y hay Culpa.

Nuestra capacidad de amar y de aceptarnos, de recibir amor, de ser compasivos y de expresar la Alegría del Corazón dependen de su correcto funcionamiento y equilibrio.

Un modo de activarlo saludablemente es el de dar ligeros golpecitos continuados con los nudillos de los dedos en el centro del pecho, marcando un ritmo: un golpe fuerte y dos débiles, manteniendo ese ejercicio durante varios minutos (en música se conoce como el ritmo del 3 por cuatro).

A la vez que acompañamos ese golpeteo con frases amorosas o alegres o intenciones positivas acerca de nosotros mismos, reforzando así su activación y la estimulación positiva de nuestro sistema inmunológico.

Frases como por ejemplo:

“Me amo y acepto tal como soy” “Elijo expandirme y confiar en la Vida” “Libero en las manos del amor todos los dolores pasados” “Agradezco todo el amor que hay en mi vida”

Entonces, ¿cómo es posible que la Sacrosanta Madre Iglesia Católica, en una de sus oraciones ritualistas, enseñe a sus fieles a golpearse en el centro del pecho (en el sí mismo), produciendo con ello una activación de la Glándula Timo, del 4º Chakra, el del Corazón,  movilizando el sistema biológico-energético y lo haga con una grabación de emociones altamente negativas acerca de uno mismo originando y alimentando una Culpa insostenible e injustificada?

Es una manipulación encubierta que hemos permitido durante siglos a la institución religiosa a la que transferimos el poder para relacionarnos con el Espíritu.

Y que en base a la Culpa ha esclavizado a personas de bien que seguían crédulas las enseñanzas de los dirigentes faltos de escrúpulos.

Hemos permitido que con sus rituales mermaran la creencia en nuestra propia valía.

Les entregamos la facultad de relacionarnos amorosamente con nosotros mismo, y en definitiva la posibilidad de establecer relación directa y amorosa con el Ser, con el Espíritu que hay en cada uno de nosotros y del que todos formamos parte.

La Culpa nos enseñaron a  incorporarla y nos acompaña como Seres Humanos desde el nacimiento,  ya que somos pecadores (ya sabéis “el pecado original”).

El Ser Humano nace carente, en necesidad de redención solo proporcionada por los sacerdotes manipuladores y perpetuadores de su doctrina.

Activemos amorosamente nuestro Corazón y soltemos la Culpa aprendida e incrustada por instituciones y rituales que os invito a cuestionar desde la Energía y las Leyes del Amor.

María del Pilar Molina Ruiz

Terapeuta Transpersonal, Licenciada en Psicología.

Directora del Centro y Escuela de Terapias  “Casi Natural” en Madrid

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