“Y si no fuera Yo?”

Nuestro inconsciente dirige nuestra vida, nuestro destino, instalado en programas del pasado que no permiten actualizar las nuevas circunstancias que vivimos. Se mueve en un eterno limbo atemporal que retoma continuamente los asuntos dolorosos (dramas, injusticias, exclusiones, olvidados) de nuestros antepasados en aras de encontrar una solución y liberarlos; en aras de la supervivencia de la especie. Gracias al Estudio Transgeneracional y las Constelaciones Familiares podemos encarar y traer a la consciencia esos asuntos y al  reconocerlos, darles su lugar y honrarlos, permitir su liberación.

“Las caras de la familia son espejos mágicos. Mirando a las personas que la forman podemos ver el pasado, el presente y el futuro” (Anónimo)

 

“Es como si mi vida no me perteneciera…

No consigo un embarazo… todos los embriones los pierdo…

Trabajo y trabajo pero no llego a fin de mes…

Siempre estoy triste, desde que me recuerdo, desde siempre…

Mi abuela, mi madre y yo tenemos la misma enfermedad…

Tengo abiertos muchos frentes… no puedo continuar…

Mi vida amorosa no funciona, no consigo mantener una relación…”

 

Son solo algunas frases que ilustran situaciones y emociones que nos afectan, perturban y marcan nuestra vida, que identificamos como propias,  para las que nos cuesta encontrar explicación y solución y que, sin embargo, se enmarcan en los casos abordados y resueltos a través de un Estudio Transgeneracional o de las Constelaciones Familiares.

El análisis del árbol genealógico aporta luz y entendimiento a todas ellas y… lo mejor, libera de esas mismas dificultades a nuestros descendientes.

Hablar de transgeneracional y constelaciones familiares, es profundizar en la historia “no resuelta” de nuestros familiares y ancestros. Es conocer, colocar y honrar el drama, el sufrimiento, el dolor no reconocido de aquellos con los que estamos vinculados

En el momento en que somos concebidos recibimos un bagaje que nos vincula con nuestros padres, nuestra familia y especialmente con algunos de nuestros ancestros.

Ese bagaje es un “paquete de información” que nos aporta soluciones de supervivencia que nos acompañan y guían de un modo inconsciente durante toda nuestra existencia en este mundo.

Esas soluciones las facilita el inconsciente para asegurar la supervivencia en primer lugar de la especie y después del individuo.

De este modo, si una antepasada tuvo un sufrimiento terrible al morir dando a luz, voy a recibir como “información de supervivencia” el programa de que es mucho mejor no tener hijos…y no me quedaré embarazada o si lo hago quizá tenga graves problemas en el momento del parto, reviviendo el “miedo” de esa ancestra.

El inconsciente tiene la información de un peligro y para él va a seguir siendo cierto y valido por siempre ya que vive en un eterno espacio atemporal. Desconoce que en la sociedad actual, en el país en el que vivimos, las probabilidades de muerte en el parto son muy bajas, con lo que el riego asociado al embarazo, en condiciones normales, es mínimo.

En el inconsciente el pasado es ahora y nos va a conducir de un modo “ciego”, con esa memoria que ya no está adaptada generando en su descendiente un destino que no es el suyo.

Así pues, todo aquello que entre los antepasados no se reconoce relativo al sufrimiento, vuelve entre los descendientes en forma de destino porque esa memoria la llevamos “a cuestas” desde el momento en el que somos concebidos, desde el momento en el que nuestro cuerpo forma parte de esta vida.

Todo el proceso del trabajo Transgeneracional es reconocer el sufrimiento, el drama, el dolor que fue vivido por uno o varios antepasados con los que estamos vinculados.

Y… ¿para qué debemos repetir y sufrir el drama, el problema de nuestros ancestros? El objetivo es que un momento determinado del devenir de individuos y generaciones, surja en la familia uno de ellos que se “despierta” para liberar el inconsciente. Por ello, cuantas mas generaciones atraviesa el problema mas se intensifica la intensidad del mismo, de modo que aparezca como algo más evidente que mueva a las nuevas generaciones en pro de la búsqueda de solución.

Ahora bien, mientras esos sufrimientos de la historia familiar permanecen inconscientes, no pueden ser expresados de manera directa y… entonces ¿en qué modo podemos distinguir si en nuestra vida se está expresando una memoria Transgeneracional?

Encontraremos algún asunto o varios que claramente no funcionan en nuestra vida y veremos que básicamente se relacionan con padecer Enfermedades mentales o físicas propias o de nuestros hijos (sobre todo de estos últimos), Profesiones: nos vinculamos con una profesión y en ella se nos va la vida por encima de pareja, familia, amigos etc. o trabajamos y trabajamos sin apenas conseguir el dinero suficiente para sobrevivir, Comportamientos Patológicos: como obsesiones, convulsiones que nos impiden llevar una vida normal, Desordenes Amorosos: no conseguimos pareja, no podemos tener hijos.

Pero también debemos fijarnos en otros aspectos o situaciones que quizá no se manifiesten como algo tan evidente y claro a la hora de reparar en nuestra vida:

Si tenemos una sensación de que estamos viviendo algo que no es nuestro, que no nos corresponde, que hay algún error, que no es nuestra vida. Intuitivamente estamos accediendo al conocimiento de que es una memoria ancestral no resuelta.

Si manifestamos reacciones emocionales claramente desproporcionadas ante un problema. Eso nos indica que no estamos en la realidad, nos encontramos atrapados en una memoria dramática inconsciente que actúa a través nuestro provocando esa reacción incogruente con la situación que estamos viviendo

Si vivimos situaciones delirantes como agresiones sin razón aparente, incendios que por ejemplo nos despojan de todas nuestras pertenencias, accidentes repetitivos.

Si, a pesar de todas las sesiones y terapias a las que hemos asistido hay un síntoma que se resiste y persiste.

 

No somos responsables del drama transgeneracional que han vivido nuestros familiares, nuestros antepasados pero no podemos “escapar” del “paquete de información” que recibimos en el momento de la concepción.

Ese bagaje transgeneracional también nos aporta soluciones de éxito que nos facilitan la vida, ya que llevamos incorporado “de fábrica” toda la experiencia positiva de supervivencia y que debemos entender como un regalo, al igual que el regalo de la propia vida.

Reconocer y honrar el dolor de los ancestros no solo va a permitirnos solucionar problemas que nos acompañan desde siempre, problemas que pueden manifestarse antes o después en nuestra línea biográfica, pero siempre han estado ahí, esperando a manifestarse para ser resueltos; nos va a permitir liberar a nuestros propios hijos, si todavía no son autónomos e independientes, y a nuestros nietos y a las generaciones venideras.

Gracias a las Constelaciones Familiares y al Estudio Transgeneracional conseguimos “barrer” el campo de información de dolor de nuestro sistema familiar, y de toda la especie humana por la misma resonancia.

 

Mª del Pilar Molina Ruiz

Directora del Centro Casi Natural

Licenciada en Psicología

Terapeuta de Constelaciones y Transgeneracional

www.casinatural.com